La sutileza hecha desfile

Artículo de Sara Nieto, 1º Grado Moda.

La diseñadora, María Grazia Chiuri, ha realizado una colección de primavera- verano para el 2019 bajo el sello Dior, presentada en París. María es una diseñadora italiana que trabajó para Valentino, pero en 2016 fue nombrada Directora Creativa en Dior; además, es la primera mujer en liderar este departamento en los sesenta y nueve años del sello. Su primera colección para Dior estaba cargada de valores feministas, y en ese desfile se liberó de estereotipos como: qué es femenino o masculino, qué es joven o no tan joven… También, el año pasado, llevó su colección de alta costura a Tokio, y el tema original era sobre los bosques encantados, e influida por la cultura japonesa realizó otros ocho looks inspirados en “le jardín japanais”.

En este post escribiré sobre la colección de la próxima primavera- verano, inspirada en la danza, el movimiento y la sutileza. No obstante, también se inspira en el trabajo de una serie de artistas que desarrollaron otra idea de la belleza del cuerpo en movimiento, en una relación con el espacio, la naturaleza y el tiempo. Entre esas figuras de la danza contemporánea se encuentran: Ruth Saint Denis, Martha Graham o Loïe Fuller, que revolucionaron su disciplina para volver a conectar con el origen del mundo, y con la energía vital de cada cultura.

 

Reciben a los invitados con una estructura monumental en el centro del hipódromo y que exhibía diferentes citas, como: “dance, dance, otherwise we are lost”, “dance is the movement of the universe concentrated in an individual”, entre otras. Sin embargo, el desfile empieza con una bailarina que se mueve de forma sinuosa bajo una tenue luz, y mientras descienden miles de pétalos de flor como sí de una lluvia se tratase, y bajo un escenario con juegos de luces y sombras aparecen el resto de bailarines realizando una performance que rinde homenaje a los cuatro elementos. Además, con la danza, rinden homenaje a los efectos cinematográfico de Loïe Fuller.

 

 

Chiuri ha creado una colección con bodys, camisetas y vestidos ligeros con una paleta de matices infinitos del cuerpo desnudo en una multitud de versiones. Se convierten en la base de las faldas amplias y etéreas, además de los tutús de distintas longitudes.

En este caso, el vestido con ese tul rosado parece evaporarse de la ligereza que transmite. El vestido tiene pliegues transparentes y que dejan al descubierto el cuello de la modelo, bajo esa tela parece llevar un body grisáceo.   Las zapatillas que usan las modelos son simples: una sandalia de tiras de tela atada al tobillo; e imitando, de cierta forma, a las zapatillas de ballet. Tampoco lleva complementos de gran ornamento, excepto la diadema que sujeta su pelo y unos pendientes diminutos. Además, las chicas van maquilladas de forma sutil, a excepción de los ojos, que son marcados con un delineador negro y en torno a ellos el maquillador ha realizado unos dibujos a base de líneas.

 

Para finalizar, debo destacar el impresionante trabajo de la diseñadora, que vuelve a sorprender creando una nueva colección plagada de creatividad y fantasía. Y además, es acompañada de una elegante coreografía que llena de vitalidad y energía el escenario.

 

 

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