Realicé mis prácticas en Qooqer, una empresa dedicada al diseño y confección de uniformes premium para hostelería. La gestión de la universidad fue muy rápida y desde el primer momento la empresa mostró interés en ofrecer una buena experiencia formativa.
Durante las prácticas pude aplicar muchos de los conocimientos aprendidos en la carrera y entender el papel real que tiene un diseñador gráfico dentro de una empresa —no en una agencia—, donde su visión es especialmente valiosa y diferente porque aporta algo que los demás trabajadores no dominan.
Participé en proyectos muy variados desde maquetación de catálogos y folletos, creación de mockups, diseño y adaptación de logotipos, hasta desarrollo de paletas de color e incluso algunas tareas relacionadas con el diseño de moda (en mi caso). En todo momento tuve libertad para aportar ideas y proponer soluciones, lo que me llevó a aprender de forma práctica y sentirme parte del equipo desde el primer momento.
El ambiente fue excelente y me sentí acompañado y valorado desde el principio. La experiencia fue tan positiva que, al finalizar las prácticas, cuando me ofrecieron quedarme, decidí aceptar y continuar en la empresa.